En el camino hacia el centro de la ciudad los niños inventaron juegos para el autobús, cuando pasábamos por los topes hacían “la ola”, gritaban cuando entramos por los pasos a desnivel y se oscurecía.
Los vendedores en el mercado de San Juan nos recibieron muy bien; platicaron a los niños de donde proceden los productos que venden y nos ofrecieron probarlos. Algunos les gustaron, otros no tanto, pero en general vieron y probaron frutas y semillas que no conocían.
Recorrimos la Biblioteca México y al llegar a la ciudadela los niños se sorprendieron de ver tantas artesanías juntas, de diferentes colores, tamaños, materiales y texturas en el mismo mercado. De regreso en el salón pegamos en los mapas los objetos que recolectamos en la excursión anterior.
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